¡Gracias Vida!


Muy cerca de mi ocaso, 
yo te bendigo, Vida.
Porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, 
ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas 
puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales 
coseché siempre rosas.


  Y mas... tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, 
el sol acarició mi faz.
Vida, nada me debes
¡Vida, estamos en paz!


(Amado Nievo)

  
Tenemos una sola vida, y tal vez  no damos
bastante veces las gracias por lo que tenemos,
los afortunados que somos en vivir con nuestros
ser queridos, nuestra familia, amigos...

Por esto, por lo quien no pueden decirlo,
yo ahora lo grito:

¡Gracias Vida!

Un beso para todos